No sé si es el resultado del encerramiento o que ya las cabezas están muy tocadas por todos los problemas sociales y políticos de este pais, el hecho es que cada día se ven, leen y escuchan autenticos disparates. Los mas firmes defensores del franquismo, hablan de "Tutankaudismo" (la maldición por haber desenterrado la momia) y directamente acusan al gobierno de haber provocado la epidemia del coronavirus. El periodico digital El Independiente en su primera y principal noticia, anuncia que el próximo pico de la epidemia responde a la manifestación feminista. Casado ya lo da como algo probado. Cualquier opinión se convierte en sólida afirmación sin ninguna comprobación. Si esto fuera cierto, los nuevos afectados se repartirian entre "fachas" de Vox y "feminazis". Ambos promocionaron manifestaciones y concentraciones en unas fechas y condiciones en donde lo mas razonable era que no se hubieran llevado a cabo. Si se llega a las situaciones por saturación de camas y del personal, en las que haya que elegir entre los pacientes a quienes atender, no habría que descartar que fueran las simpatias políticas, un criterio de referencia. En estos momentos y con ciertos políticos, cualquier disparate, por desmesurado que fuera, pudiera ser defendido. Saludos
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...

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