Hace unas pocas jornadas comentaba el debate, agrio y reiterativo, que se producia con el "12 de octubre" y la celebración de la hispanidad. Mucha gente (de derechas y de orden) no parece entender que otra gente (también mucha pero de izquierdas y de "desorden"), no participara de esa celebración. Yo comentaba que celebrar esa fiesta como el descubrimiento de America, era otro acto mas de cinismo. Caundo los españoles llegaron a esas tierras, habia muchos miles de personas que hacia siglos, estaban allí y allí residian. Que habia grandes culturas, muy desarrolladas, que fueron eliminadas por los conquistadores, que "no" descubridores. Ahora veo esa noticia de lo que ha ocurrido en California con la estátua de Colón y cómo le califican. Si alguien viaja por Mexico, Guatemala o parte de sudamerica, percibe un claro resentimiento hacia los "españoles conquistadores". Se entiende que nunca ningún presidente de los paises "descubiertos", haya participado en esas fiestas de la hispanidad. Con la presencia, que nunca falta, de la legión, es suficiente. Si gobernara Aznar, llamaría a su amigo Bush, y "ordenaria" que se repusiera la estatua y el honor de España. Habrá que encabezar una manifestación para exigir recuperar la "grandeza de España". Forges diría "pais", y yo lo digo ahora. Saludos.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...

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