
Hace unos días se anunciaba la muerte de Leonard Cohen. Parece que su fallecimiento se produjo unas semanas, antes. Esta discreción tanto en su muerte como en su anuncio, es un epílogo hermoso en si y consecuente con su forma de actuar. El firmamento de personas y personajes que nos han protegido desde nuestra infancia, se va quedando vacio. Desde que se anunció su muerte, en mi casa su música ha sonado constantemente. Son canciones profundas que despiertan sensaciones inefables. Abajo se pueden ver las portadas de tres de sus discos imprescindibles. Lo mismo que en los libros, la "piratería" y descargas por internet, elimina las portadas y tanto los discos como los libros, pierden su identidad y se vuelven anónimos. Solo por este aspecto se deberia combatir la pirateria electrónica. Así, a pesar de su fallecimiento, Leonard Cohen, en estos días, anda por mi casa haciéndome compañia. Mañana vuelvo a salir a setas. Espero tener mas suerte que la semana pasada. Observo que el otoño, este año tiene una intensidad especial en los colores. El lunes saldré a dar una vuelta por el bosque de Higuedo y contemplar la belleza del otoño en sus árboles. Ya contaré.



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