Ayer comentaba el sentimiento de estupor que me produce vivir en una sociedad que se considera consecuente con unos valores tradicionales y educados, pero que les desatiende en todo momento. Aceptamos que los políticos nos mientan sin protestar. Han quitado toda credibilidad a la actividad de gobernar, a las instituciones democráticas, al sistema judicial, y ahora al sistema educativo y de forma muy concreta a la educación universitaria. Ahora toca mirar para otro lado y encontrar alicientes razonables para vivir con una cierta ilusión. Ayer me han instalado la fibra y tengo 300 MG. Han cambiado casi todo: los cables, el mando y el interfaz de la TV. Y tengo que aplicarme en aprender a manejar todo. Para mi, todo esto ya no es fácil. Como compré el otro día una impresora/fotocopiadora/esceadora, también me encuentro en fase de ir conociendo su funcionamiento. Este libro es el último que me han regalado y el primero que he escaneado con la nueva impresora. Menos mal que ha dejado de llover y mañana me dedicaré a trabajar en la huerta. Son tareas que ya domino y que hacerlas me tranquiliza. Las novedades ya me inquietan.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...

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