Esta noche cenaré en casa de Loly. Es una reunión reducida (tres personas) pues ella ya conoce mi recelo a "encuentros" de mucha gente. Reconozco el esfuerzo y el gesto que tiene conmigo. Mi comida, hoy, ha sido los caracoles que se ven a la izquierda acompañados de escarola de mi huerta. Durante mi infancia, en todas las fiestas de Navidad, estos platos estuvieron presentes, siempre. Para mi es una comida muy agradable, pues aunque he comido solo, creo que en todo momento he estado acompañado. Estoy leyendo un libro de Laura Esquivel (Malinche). Maninalli fué la compañera e interprete de Hernán Cortés. Tuvo una infancia muy dificil contando con la abuela materna como el elemento fundamental en su vida frente al abandono de su madre. Cuando la abuela murió, ya la habia prevenido que aunque ella se marchara, siempre la acompañaría. Esa ausencia presente de la abuela, Maninalli la percibió en muchas occasiones. Ya estoy, pues, algo instruido sobre la presencia de los seres inaprensibles. Esta comida tiene otro aspecto interesante: tanto los caracoles como la escarola proceden de mi huerta. Razón de más para apreciarla.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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