El otoño, ¡por fin! ha llegado. Al menos, en lo que a lluvia se refiere. El otro día, aún con lluvia, salí a recoger castañas. Vine con una buena cosecha. Castañas grandes, de buen tamaño y tiernas. Este año he salido en tres ocasiones. Siempre he bajado con algunas castañas. La última vez ha sido la mas productiva. Al menos, durante tres semana he podido comer castañas cocidas o asadas. Para mi comer y recoger castañas, me ayudan a tomar conciencia del otoño. Se habla, y se percibe, que están des apareciendo los cambios estacionales. Primavera y otoño se van acortando y no se sabe hasta donde va a llegar este movimiento. Vamos a iniciar el mes de noviembre y aún vestimos con ropa veraniega y la calefacción aún no se ha encendido. A medida que esta percepción aumenta, yo necesito disfrutar de esas cosas que evidencian el cambio estacional. Una de esas cosas, son las castañas. Y otra son las setas. Precisamente mañana saldré con Enrique a buscar algunas. Ya ha llovido y las temperaturas continúan siendo templadas. Son las condiciones ideales para la cosecha de setas. Al menos así lo dicen los jefes de restaurantes que ya están esperando con necesidad que los recogedores de setas se las ofrezcan. Ya comentaré como nos ha ido. Saludoss.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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