Ayer con la ayuda de Elsa, vaciamos un depósito de compost y le extendimos ya en la huerta. Después ya plnatamos unas cebollas (30). El compost era negro y ofrecia un aspecto extraordinario. Estaba húmedo pero suelto y con gran abundancia de gusanos. En varios momentos comentamos la hermosura de la tierra. Por la tarde continué leyendo a Groosman, "Años de guerra". Describia los momentos previos a un ataque. Los soldados estaban tumbados sobre la tierra. Esos soldados habian sido reclutados con urgencia y procedían de la agricultura. Todas sus sensaciones estabaan relacionadas con la tierra. "¡Oh, que hermosura era la tierra en aqeullos momentos!", dice Groosman. Poco antes de morir, el soldado piensa así: "¡y cuanta tierra así existe, cuantos bosques, que infinidad de metros en los que reina la vida!". Algo parecido sentia yo por la mañana cuando trabajabamos con esa tierra especial que es el compost. Cuando tomaba un puñado en mis manos, pensaba ¡cuanta vida tengo ahora en mis manos!. Lo podremos comprobar en unos meses cuando se cosechen las cebollas plantadas. La foto inferior muestra el compost con algunas cebolllas ya plantadas. Laa foto superior muestra la camelia en su hermosura. Da gusto verla. Creo que la he plantado en un lugar muy idóneo y la camelia responde muy bien. Saludos.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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