Todos los años en un prado grande que linda al oeste de mi finca, vienen varios corderos que permanecen en ese lugar durante meses. Pastan constantemente y mantienen la hierba en un nivel aceptable. Este años, el rebaño es mayor y sobre todo el número de crias es mas alto. En la foto inferior se ven unos pocos, pero hay mas. En ciertos momentos del dia, bien al amanecer o al atardecer, todo el grupo de los corderitos se dedicaan a correr de un lado a otro de la finca. Lo hacen en grupo como si un entrenador les diera las indicaciones. La presencia de grupos de corderos en algunas fincas es ya habitual pues nadie quiere segar la hierba y con estos animales, se mantienen bien los prados y de una manera barata. Sin embargo, me he fijado y este año hay unos corderos diferentes. Tienen cubierto el cuerpo con una laana blanca pero cabezaa, rabo y extremidades tienen un color distinto. Cuando son muy pequeños, el color es negro y llamaa mas la atención. Cuando van creciendo, cambia el color a otro marrón claro. Su presencia me resulta muy agradable e introduce, una imagen de gran apacibilidad como ahora que están pastando tranquilamente con el sol sobre sus lomos. La foto inferior muestra un pequeño grupo y la superior permite verlos de cerca. Saludos.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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