Ahora con el fin de año, la prensa recuerda a algunas de las personas mas significadas que han muerto. Una de ellas, es Stephen Hawking. Y ayer he finalizado su último libro (postumo) cuya portada se ve a la izquierda. Responde a algunas de las preguntas que con mayor frecuencia le hacian en sus conferencias. Son preguntas como: ¿hay un Dios?, ¿podemos predecir el futuro?, ¿es posible viajar en el tiempo o ¿hay más vida inteligente en el universo?. Las respuestas serán sencillas para él, pero son bastantes complejas, sin duda, para el común de la gente. Sorprende mucho la claridad mental de una persona en su estado paara explicar de forma sencilla y muy comprensible cuestiones que requieren unos conocimientos especiales. Y sorprende su actitud abierta y defensora de las investigaciones. Apoya sin ninguna duda el desarrollo de la ineligencia artificial y de la exploración del espacio. "Hay que mirar a las estrellas y no a los pies", dice. No es una mala lectura, la de ese libro, en esos tiempos en los que algunos pretenden trasmiitir seguridad levantando muros y barreras y mirando hacia atrás. A punto de inciarse otro año nuevo, es muy bueno tener a mano opiniones como las Stephen tan alentadoras y tan fundamentadas. Feliz Año Nuevo.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...

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