Se aproxima Navidad y en ciertas cosas, hay que prepararla con tiempo. Un elemento tradicional para mi y desde que era pequeño, son los caracoles. Ayer he retirado los últimos de la caracolera y ahora comienzan a lavarse. Con abundante agua, se les mueve con cierta suavidad para no romper la cascara y de esta manera los caracoles se reactivian y van soltando una cierta suciedad. Por descontando, toda la suciedad exterior. La suciedad interior únicamente se quita hirviéndoles varias veces. Suerlo comer los caracoles dos días despues de haber sido cocinados. Como los cocidos, el caracol ya cocinado va ganando en sabor con el tiempo. Cuando ya estén preparados, los mostraré pues con el piemiento y la salsa que se les pone, el plato tiene mucho color.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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