El pasado sábado, fui con Carmen a comprar algunas cosas en el mercado de la Esperanza. Por cierto, ¡que nombre tan hermoso para un esplendido mercado!. A primera hora, 9,30, todo era accesible y era cómodo comprar. Compramos, ambos, percebes, que mi caso sirvieron para comer sábado y domingo. A la salida del mercado, ambos también compramos unas flores. Son las que se ven en la foto. Ciertamente, son preciosas, aunque desconozco su nombre. Su presencia y olor, dan un aspecto diferente al salón. Acabo de plantar unos pimientos de Isla que he comprado esta mañana. Ya tengo plantada toda la huerta y he retirado y reparado, las lonas con las que cubro toda la huerta durante el invierno. Ahora me voy a sentarme para leer y ver si ya finalizo el libro que nos dieron en el taller de lectura (La fiesta del chivo de Vargas). Mañana ya tengo cita con el especialista en Liencres. Voy bien, me siento recuperado y voy haciendo poco a poco mis tareas. Mañana comentaré algo de política. No puedo resistirme. Saludos.
Vivimos tiempos disparatados. Durante muchos siglos las creencias religiosas facilitaron que las personas mayoritariamente tuviéramos muchas ideas comunes. Durante los siglos XIX y XX atrajó la confianza de la gente y alentó una actitud mas optimista y una mayor esperanza en el futuro. La gente creia que la paz universal era ya casi una realidad, que la medicina amenazaba con eliminar las enfermedades y que los descubrimientos garantizaban ya un mundo totalmente feliz. Y que con el VAR en el futbol se eliminarían los errores arbitrales. Algo ha cambiado drasticamente pues las ideas conspiratorias cada vez están mas presentes. Estamos a punto de inaugurar la guerra de las galaxias y aún hay gente que no cree que el ser humano haya pisado la luna. Que la Tierra es plana, etc.. Durante siglos las personas creyentes fueron mas sensibles a estas ideas conspiratorias. Las encuestas dicen que los que se sitúan en la derecha (30%) creen en algunas de estas ideas. En ese sentido la "...
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