Ayer subí unas setas a mi vecina. Sé que la gustan. Y ella me ha dado unos huevos. Ella, mantenienddo una costumbre de Maria, su madre, suele tener unas gallinas. Reparte los huevos que recoge con sus hijos y, en ocasisones, me alcanza ese reparto. En los comercios, ahora, se pueden comprar los huevos de toda la vida. Y otras dos clases, al menos, de huevos. Los camperos que proceden de gallinas que se desarrollan en libertad y corren por el campo frente a los "normales" que proceden de gallinas "encapsuladas", con movimientos muy limitados. Ni que decir tiene que los huevos camperos valen mas que los normales. Estos que se ven en la foto, son camperos: son mas sabrosos y, en general, son mas apreciados a la hora de comer unos huevos. Negar que existen diferencias entre los productos carnicos y que la calidad varia en función de las maneras como son cuidados, es una enorme estupidez. Cenar unos huevos fritos como los que se ven en la foto, es una delicia. Saludos.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
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