Para mi recoger castañas, siempre ha sido una actividad que me encanta realizar. Las castañas simbolizan el cambio estacional pues te hace sentir que el otoño ha llegado. Sin embargo, los cambios que venimos apreciando en el clima, me despistan respecto al tiempo de su cosecha. Ya pensaba que este año habia perdido la oportunidad de recogerlas, pero Teresa me ha dado unas castañas recogidas el otro día. Esto me animó a salir. Esta mañana me he acercado a Cieza muy pronto. Se ve que el tiempo de su recogida ha pasado. Sin embargo, rebuscando un poco en el suelo y he traido una buena bolsa. Su aspecto es aún muy bueno. Recoger las castañas es una actividad muy relajante: solo se escuchan a los pájaros y el rio. Los castaños están en las orillas de un rio por donde aún corre agua limpia y sonora. Como el día era tan bonito, en lugar de regresar por la misma ruta, he dejado el valle de Cieza y he pasado al valle de Los Llares. Se sube una carreterita estrecha pero preciosa. Solo he visto a un ciclista y unos ciervos atravesando la carretera. Cuando llegué a la Braña de Brenes, pude disfrutar de una vista excelente del parque de Saja. Todo esto me ha animado y la próxima semana volveré a salir al bosque para andar y contemplar el otoño. Lo haré después de que haya llovido: el ambiente después de alguna lluvia es maravilloso. La luz y los colores de los árboles tienen una viveza inigualable. De momento ha comer las castañas, bien cocidas o bien asadas.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...
Comentarios
Publicar un comentario