El otro día se ha informado que el Tribunla de Cuentas se niega a auditar el dinero que la Iglesia recibe del Estado. Hay gente que pide que la Iglesia page el IBI de todos sus bienes inmuebles. Lo mismo que hacemos todos los ciudadanos. La Iglesia no paga el IBI y tampoco desea que sus cuentas sean fiscalizadas. La razón que da el T. de Cuentas es que la Iglesia recibe un dinero que los ciudadanos le asignan en la casilla de la declaración de hacienda. Esa procedencia no deja de ser un dinero público que el Gobierno debe comprobar si se ha destinado a los objetivos previstos. No parece lógico que recibiendo centenares de millones de euros, no tenga que someterse a un cierto control público. Salvo que se razone como el obispo del dibujo de El Roto.
Hace tiempo que las noticias me interesan menos. Me da rabia saber que vive en un mundo tan lamentable. Me sucede lo mismo que a El Roto, que suplico poder encontrar algo satisfactorio con lo que mantener la ilusión de vivir en sociedad. Y el domingo, ¡por fin! he visto algo recomendable. Se trata de un artículo grande que se publica en El País. La escritora es Irene Vallejo, escritora y escrito que engrandece a un periodico Recomiendo vivamente su lectura. El título del artículo es. "Esta inacabable charlatanería". Dice que un grupo de inconformistas se reúnen en cada de un amigo para arreglar e l m undo....el lenguaje empieza a transformarse, se desprecia la moderación, consideran mas digno de confianza al mas furibundo, etc.. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el dialogo es Sócrates y lo narra Platón. Alguien pregunta que es lo justo y qué es la justicia. La discusión se alarga hasta que Trasímaco pierde la calma y sentencia que lo j...

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